Precauciones médicas

Existen dos tipos principales de precauciones médicas específicas que debemos considerar cuando planeamos la ascensión al Monte Kilimanjaro:

  • Viaje a Tanzania, en tanto a las vacunas que son necesarias y posibles enfermedades endémicas.
  • Efectos de la altura en el cuerpo (mal de altura, edema cerebral y edema pulmonar).

Cartel 1 precaucaciones médicas Kilimanjaro

Vacunas

En lo que respecta a las vacunas que son necesarias para el viaje a Tanzania lo mejor es ponerse en contacto con los servicios de salud de nuestro país para  recibir los consejos más adecuados a nuestra condición.

En el caso concreto de Tanzania se recomiendan las vacunas de la fiebre amarilla, la fiebre tifoidea, la hepatitis B y el tétanos-difteria, así como prevención frente al paludismo. Sobre la fiebre amarilla existe la exigencia del Gobierno de  Tanzania de estar vacunado para todo turista mayor de un año, independientemente del país de origen.

En todo caso las vacunas necesarias pueden variar con la duración de la estancia prevista y otros factores, por lo que lo más aconsejable es acudir a un centro de vacunación con la suficiente anticipación.

Mal de altura

Subir hasta los 6.000 m de altitud implica que nuestro cuerpo realice adaptaciones metabólicas para combatir el frío extremo, el cansancio, la radiación solar, y sobre todo la altura que es con diferencia el factor que puede tener consecuencias más graves para la salud del montañero. No debe despreciarse el dato de que aproximadamente 1.000 personas al año son evacuadas del Kilimanjaro en la mayoría de los casos por mal de altura y que desgraciadamente también se producen fallecimientos.

Para algunas personas basta con subir hasta los 2.000 ó 2.500 m de altura para experimentar los primeros síntomas; por encima de 3.000 ó 3.500 m el porcentaje de personas que experimenta alguna molestia leve asciende hasta el 75%, porcentaje que llega al 100% a partir de los 4.000 m. El tiempo que tardan en aparecer las primeras señalas está entre las 8 a 12 horas de la estancia en altura y puede incluir:

  1. Dolor de cabeza.
  2. Mareos.
  3. Falta de apetito.
  4. Cansancio.
  5. Vómitos.
  6. Dificultades para dormir.

Generalmente la intensidad de estos síntomas dependerá de la altura a la que estemos y de la velocidad a la que hayamos subido y por suerte desaparecerán en gran medida con el tiempo cuando el cuerpo se aclimate. Es frecuente que un solo día más de ruta o una noche extra a una altura intermedia sirva para que nuestro cuerpo se adapte.

Para minimizar los efectos y conseguir la adecuada aclimatación es muy importante:

  1. Ascender lentamente, mucho más despacio de lo que nuestra condición física nos permita. No debemos en ningún caso llegar a la fatiga.
  2. Respirar más profundamente y con mayor frecuencia de la habitual.
  3. Dormir a la menor altura posible.
  4. Beber 4 litros al día y comer adecuadamente.  “Bebe antes de tener sed y come antes de tener hambre”.
  5. Evitar tabaco, alcohol, somníferos y tranquilizantes.
  6. No continuar ascendiendo si los síntomas no disminuyen y descender si se agravan.
  7. Consulta al médico sobre el uso de azetazolamida (Ej. diamox).

Para el dolor de cabeza leve es costumbre emplear los analgésicos autorizados habituales. Recordar que todo el mundo se aclimata en más o menos tiempo solo es cuestión de esperar y seguir los consejos. Querer hacer cima demasiado rápido puede implicar síntomas más graves a mayor altura lo que suele conllevar el abandono de la subida.

Cartel 2 precaucaciones médicas Kilimanjaro

Mal de altura moderado

Si no hemos actuado adecuadamente con los primeros síntomas y seguimos subiendo experimentaremos mal de altura moderado con:

  1. Dolor de cabeza severo que no remite con analgésicos corrientes.
  2. Nauseas, vómitos y mayor malestar general.
  3. Falta de aliento.
  4. Falta de coordinación de los movimientos (ataxia).

La aparición de ataxia es especialmente grave y debe alertar a los compañeros de la expedición pues puede progresar hasta la total imposibilidad de caminar. Puesto que el mejor remedio a estos síntomas es perder altura, la dificultad para moverse puede ser un problema grave y deberemos descender antes de que progrese.

A partir de aquí, el mal de altura severo, el edema pulmonar y el edema cerebral son la sucesión de problemas que pueden aparecer y poner en grave riesgo nuestra vida. El mal de altura severo requiere el inmediato descenso un mínimo de 600 m y el uso de oxigeno. Por su parte los edemas cerebral y pulmonar requieren la evacuación para su tratamiento médico.

Subir el Monte Kilimanjaro con seguridad y sin poner en riesgo la salud es algo que muchas personas realizan cada año. Seguir los consejos de aclimatación, estar atento a los síntomas, actuar preventivamente y tomárselo con calma, son las claves que los montañeros siguen año tras año con éxito. La verdadera dificultad de esta cima está en la aclimatación más que en cualquier otro factor.

El resto de cuidados personales de salud que debemos seguir no difiere de los habituales en la práctica del montañismo: mucho cuidado con la deshidratación, máxima protección contra el sol, mantener el cuerpo y los pies secos, no dar tirones en la marcha, estiramientos al terminar,….

Todo lo expuesto en ningún caso pretende reemplazar los consejos de un doctor cualificado quien de acuerdo al historial y condiciones físicas podrá aconsejar mucho más adecuadamente e incluso realizar los chequeos previos que sean pertinentes.

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